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Hecho por Alejandro Caruso
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lunes, 13 de junio de 2011

Del olvido a la costumbre

Vélez se consagró campeón del Clausura tras ganarle 2 a 0 a Huracán con goles de Santiago Silva y de David Ramírez, de penal en un Ducó vacío de público. Tras la derrota de Lanús por 1 a 0 ante Argentinos Jrs, obtuvo su octavo título en el profesionalismo.



Muchas veces la muletilla repetida en el ambiente futbolístico es que justamente el deporte de la n5 da revancha. Y si bien este Vélez estaba para más, incluso hasta los mismos jugadores lo sabían, he aquí la reválida al consagrarse (y consolidarse) como el mejor equipo del fútbol argentino.

Que tenía un gran plantel de enormes jugadores es cierto, pero también contó con la desgracia de lesiones o el recambio por afrontar dos competencias en simultáneo que ponían dificultades en el camino a lo largo del semestre para el equipo de Ricardo Gareca, que fue el que más puntos obtuvo en toda la temporada. Subcampeón en el Apertura y campeón de este campeonato.

Variantes por doquier y jugadores que suplían con un nivel más alto a su reemplazante. Una sana competencia constante desembocó en este terrible equipo, que se transformó en un poco de la gente, debido al deleite con el que plasmaba la simplicidad de las ideas más ofensivas posibles y un circuito de juego fluido, transformándolo en una sinfonía de placer.

Desde el arco protegido por Barovero, la solidez defensiva de la zaga central con Sebastián Domínguez y Fernando Ortiz, las constantes subidas de Fabián Cubero y Emiliano Papa, el despertar goleador de Augusto Fernández en el momento más clave, la confirmación de Razzotti, el oportunismo de Maxi Moralez, el enlace devenido en goleador de David Ramírez y esa dupla letal infalible tan complementaria como es Juan Manuel Burrito Martínez y Santiago Silva. Y por supuesto la explosión de la nueva perla, Ricky Álvarez, una de las figuras relevantes del conjunto de Liniers. Además contó con la presencia de Guillermo Franco (en la primera parte no jugó por la rotura del ligamento en su hombro derecho) y se destacó el aporte del juvenil Agustín Vuletich. Un plantel rico en figuras y en promesas que de a poco ganan su lugar.

Supo reponerse a cualquier adversidad deportiva como lo fue la derrota con Quilmes 3 a 2, ya que a la fecha siguiente jugó el partido bisagra del Clausura, en La Plata goleó por 4 a 0 a Estudiantes y marcaría un quiebre en ambos equipos, en El Fortín para irse para arriba tanto en Copa como torneo y en El Pincha para que suceda lo opuesto. El otro momento clave que pareció no afectarle el golpe anímico fue tras la derrota con Peñarol de Uruguay en semifinales de Libertadores. Tuvo que enfrentarse a su perseguidor Godoy Cruz, sufrió en el primer tiempo, pero en el complemento demostró por qué era merecedor de dar la vuelta olímpica y le ganó 2 a 0 en forma inobjetable.

Podrán decir que este campeón fue opacado por coincidir la fecha en que Martín Palermo se despidió de La Bombonera, o que apasionaba más saber quién culminará en el puesto 17 de la tabla de promedios, pero eso no le quita mérito de ser una institución que no para de crecer, que pasó a Racing en títulos y de seguir esta línea llegarán más consagraciones que si no las recordarán serán por convertirse en una costumbre.

jueves, 3 de febrero de 2011

Sin espíritu adolescente

Nirvana tocó en Vélez el 30 de octubre de 1992, en pleno apogeo por su fama mundial. Hizo un gran show fiel al estilo de Kurt Cobain de cambiar e improvisar mucho sobre el escenario. Tan fue así que pasaron por Argentina sin hacer su mayor hit, Smells Like Teen Spirit.



La programación de la primera fecha del Festival Rock & Pop indicaba que Nirvana haría su primera y única presentación en Buenos Aires, desde las 23 de aquel viernes 30 de octubre. Pero el trío de Seattle arrancó media hora antes, con un tema imposible de identificar. Un adelanto de lo que iba a ser alguna nueva canción que finalmente no entró a In Utero. Kurt Cobain estaba evidentemente enojado y el sonido de su guitarra hablaba por él.
A los seis minutos de show, después de terminar Aneurysm, Cobain hizo sonar la introducción de su mayor hit, Smells Like Teen Spirit. Pero enseguida lo cortó y tocó Breed, otro tema de Nevermind. Al finalizarlo, volvió a amenazar con la canción que puso a Nirvana en boca de todo el mundo. Pero fue la segunda falsa alarma.
El trío continuó con Drain you, siguió con una extraña versión de Beeswax y luego llegó el turno de Spank thru, el primer tema grabado por Nirvana para el compilado Sub Pop 2000. El final de School recibió los primeros aplausos notorios de la velada. Cobain prosiguió con una versión sucia de Come As You Are, otro éxito de la banda. Cuando el público gritaba "hey, hey" al son del ritmo, él cambió la letra y en buena parte reprodujo sólo onomatopeyas al igual que la gente.
Después de afinar, Nirvana tocó Lithium, Lounge Act, Sliver y About a girl. Entonces, el guitarrista le indagó a Novoselic, "¿quieres bailar el tango?". El público comenzó a corear el nombre de la agrupación y el vocalista comenzó con Polly, acompañada por Grohl haciendo repiques sobre un platillo y por el bajista en palmas. Luego, Kurt se puso a jugar con una canción country. "Somos una de las bandas más excitantes del mundo, como ustedes pueden ver", bromeaba Novoselic. Tras ello, fue el momento de In Bloom, pero con una versión mucho más pesada que la del estudio. Grunge en estado puro.
La andanada de hits siguió con una acelerada Territorial Pissings, pero igualmente la gente la cantó entera. Posteriormente, Grohl encaró un ritmo dance y en un castellano inestable gritó, "¡Io me gusta tecnou!". Hicieron Been a son y reiteraron la maniobra. Seguidamente sonaron On a plain, Negative creep y Blew, agradecen y el escenario queda desierto.
Al rato, los norteamericanos volvieron al escenario, decorado sólo con una sábana blanca a manera de telón de fondo. El primer tema de bises fue All apologies, un adelanto de que que se vendría en In Utero. Todo el estadio esperaba Smells Like Teen Spirit, pero el grupo se arriesgó con una improvisación de Nameless, endless. A su término, Cobain, Grohl y Novoselic se retiraron nuevamente. Los espectadores corearon "Nirvana no se va", pero tras una hora y media de concierto, y sin tocar su canción más famosa, Nirvana había concluido.
Kurt estaba muy molesto por la reacción del público con sus amigas de Calamity Jane, que subieron al escenario después de la actuación de Los Brujos, y fueron hostigadas con elementos contundentes hacia el proscenio. Por eso el vocalista entendió que la gente no merecía oír en vivo su mayor éxito. El hit que marcó a toda una generación.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Justicia injusta

Estudiantes derrotó 2 a 0 a Arsenal con dos goles de Hernán Rodrigo López y se coronó campeón del fútbol argentino por quinta vez. Por su parte, Vélez derrotó por el mismo marcador a Racing, con tantos de Juan Manuel Martínez y Maximiliano Moralez, pero no le alcanzó ni para ir al desempate.



En el fútbol los debates sobre equipos victoriosos para nada merecedores de ese festejo, clara injusticia deportiva devenida en resultado, es algo que jamás acabará ¿pero que sucede cuándo dos conjuntos reunieron méritos suficientes con diferentes armas? En definitiva el campeó es uno solo, algo injusto para el segundo pero justo para el ganador.
Este fue el caso de los maravillosos Estudiantes y Vélez. El Pincha se adjudicó el Apertura 2010 con 45 puntos, dos más que el equipo dirigido por Ricardo Gareca, que más allá de la desazón sumó una cifra superior a la de los últimos cuatro campeones (Argentinos Juniors ganó el Clausura 2010 con 41, Banfield el Apertura 2009 con la misma cantidad del Bicho, el propio Vélez el Clausura 2009 con 40 y Boca el Apertura 2008 con 38).
Aunque lo más admirable de estos dos clubes ejemplos para cualquier institución en el fútbol argentino, es que brillaron dentro del campo de juego. Los dos a su estilo, es innegable que sacaron grandes ventajas sobre el resto (Estudiantes le sacó 13 unidades de diferencia a Arsenal, el tercero). No se cansaron de dar grandes exhibiciones según sus métodos, como el 4 a 0 del conjunto de Alejandro Sabella a River, o el 6 a 0 de Vélez a Colón.
El campeón sufrió la ausencia de un clásico 9 de área, pero suplió esa falencia con otras virtudes, destacándose la mano del entrenador en el trabajo semanal. A la falta de goleadores furtivos la reemplazó con cinco defensores: solidez defensiva (valla menos vencida con ocho tantos, uno menos que Vélez), aunque eso no quiso decir que haya sido conservador. Al contrario, Mercado y Rojo que integraron la línea de volantes, convirtieron 4 y 2 goles, respectivamente. Exprimieron al máximo el uso de la pelota parada con las exquisitas pegadas de Leandro Benítez y Juan Sebastián Verón, para aprovechar las alturas de Desábato y Federico Fernández. La Gata Fernández se disfrazó de artillero sigiloso (terminó con 7 conquistas) y explotó Enzo Pérez, figura determinante al ponerse la ofensiva al hombro. Ganó todos los partidos de local y pese a las lesiones y suspensiones que afrontó en cada fecha, los 23 que utilizó el entrenador entraron con el mismo chip: sacrificio, juego asociado y paciencia.
Vélez contó con la mejor dupla ofensiva del torneo (Silva, goleador del certamen, con 11 y el Burrito Martínez con 10) lo que derivó en el mejo ataque, con 33 goles (uno más que Estudiantes). Tuvo un excelente recambio que fue llave de partidos (Cristaldo, Ricky Alvarez, Razzotti, Bella). Maxi Moralez se volvió a convertir en el enano maldito para sus adversarios y demostró como buen conductor que es el mejor chofer para cualquier entrenador. Ganó todos los partidos de local, excepto con Estudiantes, contra quien igualó sin goles.
Lo curioso fue que el partido más deslucido de ambos se dio cuando se enfrentaron entre si. Algunos dirán que lo más justo habría sido un partido desempate, pero igualmente uno de los dos iba a ganar, la justicia es injusticia para el otro.

viernes, 8 de octubre de 2010

Sin salirse del libreto

Linkin Park se presentó por primera vez en Argentina, en un show en Vélez que duró aproximadamente cien minutos en los cuales interpretó 25 canciones. De esta forma le dio comienzo a su tour mundial A Thousand Suns, nombre de su disco reciente.



La banda californiana liderada por Chester Bennington y Mike Shinoda desembarcó por primera vez en suelo argentino y mostró toda su consistencia en poco más de hora y media que duró el concierto, en un Vélez que lo vivió de forma intensa pero no llegó a estar repleto, como en sus noches gloriosas de Luis Miguel.
Fue la primera presentación oficial desde la salida de su cuarto disco, justamente el que le da el nombre a la gira mundial, A Thousand Suns, por lo que hicieron 12 pistas de dicho álbum que está bañado en un pop británico sintéticamente electrónico. Sin embargo, también repasaron algunos de sus clásicos más enérgicos originados por un rapcore metálico, que hicieron temblar el José Amalfitani.
Se mostraron tan obsesivos como en sus placas, sin dejar ningún detalle librado al azar. Todos sus movimientos estaban planeados y cada integrante sabía adonde debía ubicarse en cada parte del escenario, según el tema que tocaban. Todos respetaron sus guiones a la perfección, sin salirse del libreto. La escenografía fue bien LP, con rampas por todos lados, sintetizador a cargo de Joe Hahn de un lado, enfrentado a la batería de Rob.
Musicalmente imponentes como en sus discos, si cualquiera cerraba los ojos y se relajaba era como si estaba en su casa escuchándolo desde los cds. Fueron escasos los segundos que el estadio quedó sin volumen, ya que siempre los sampleos de DJ Han se encargaban de agregar un sonido tenso que enganchase las interpretaciones.
Minutos antes de las nueve y medias, Vélez quedó a oscuras y comenzó a sonar The Réquiem, la intro de su último álbum, seguido por Wretches and Kings. A su finalización, retumbó la primera catarata de clásicos: Papercut, Given Up, New Divide y Faint.
A esos le siguieron Empty Spaces (otra de las tantas introducciones pre-pistas de A Thousand Suns), When They Come For Me (con Chester y el violero Phoenix tocando tambores), No More Sorrow, Jornada del Muerto, Waiting for The End (próximo corte de la banda), Wisdom Justice and Love, Iridescent (con Mike al piano) y Numb.
Luego llegó otra intro, en este caso The Radiance, que le abriría camino a Breaking the Habit (Bennington bajó hasta el público y jugó con él), Shadoy of the Day (con el cantante ya en cuero), Crawling (otro de los clásicos inesperados), Bleed It Out y One Step Closer, para irse a los bises con otro aluvión de hits.
Para la parte final del show quedaron Fallout, The Catalyst (corte actual), The Messenger (con Mike en guitarra acústica), In The End (se vino abajo Liniers) y finalmente cerraron con What I’ve Done.
Quedaron para el final el saludo y los exagerados besos que Chester le lanzaba a la gente sobre cada rincón del proscenio, aunque pese a esto se manejaron con gran distancia durante el concierto. Los Linkin Park debutaron en Argentina, con 25 canciones y cumplieron con creces.

jueves, 29 de julio de 2010

Octubre nu metal

En el décimo mes del año, Linkin Park y Limp Bizkit, dos de las bandas más representativas de nu metal a nivel mundial, desembarcarán por primera vez en Argentina, para presentarse el 7 y el 26, respectivamente.


Linkin Park

El un metal, o new metal, o aggro metal, es un estilo musical que se expandió principalmente en Estados Unidos entre mediados de la década del 90 y principios del 2000, que mezcla metal alternativo con rap, haciéndose mas rimado que el hardcore. Dos de las bandas más importantes de dicho género tendrán su bautismo ante el público argentino. Ambas en octubre, con tan sólo dos semanas de diferencia entre una y la otra.
La primera en arribar será Linkin Park. El grupo que integra el dúo vocal de Chester Bennigton y Mike Shinoda se presentará en el estadio de Vélez Sarsfield el 7 de octubre, en el marco de la gira presentación de su cuarto disco de estudio, A Thousand Suns, que saldrá a la venta el próximo 14 de septiembre en Norteamérica.
Los primeros privilegiados que escucharán sus nuevos repertorios en vivo serán los continentes de Sudamérica, Europa y Oceanía, donde la banda se presentará desde octubre hasta finales de 2010. El primer corte de su nuevo álbum se llamará The Catalyst y empezará a sonar de forma oficial el 2 de agosto.
Limp Bizkit será la otra banda nu metalera que debutará en Argentina, según confirmó su líder, el cantante Fred Durst, aunque aclaró que pueda estar sujeta a pequeñas modificaciones. Y la fecha indicada para visitar Buenos Aires, en principio, sería el 26 de octubre, en estadio a confirmar. Los rumores indican que la cita se llevaría a cabo en el mítico Luna Park.
La banda de Durst es la tercera vez que se reúne, tras dos separaciones anteriores, en 2001 y 2006. Cada vez que el guitarrista Wes Borland abandonaba la formación se sentía la disminución de su potencial tanto en los shows en vivo, como en el único disco grabado sin él (el cuarto de estudio Results May Very). Para finales de este año, Limp Bizkit planea sacar su sexto álbum, Gold Cobra.
La coincidencia que tienen estas dos agrupaciones más allá de su género, es la cualidad de que ambas tienen un DJ entre sus integrantes. En el caso de Linkin Park, se trata de Joe Hahn, quien además de encargarse de mover los discos y sintetizar los sonidos, es el director oficial de los videos. En tanto que el encargado de los platos en Limp Bizkit es DJ Lethal, quien aparte es productor y colaboró con otros grandes intérpretes de índole mundial, como Sepultura, Biohazard, Korn, Method Man, Evanescence, entre otros. También fue miembro de House of Pain.


Limp Bizkit en Alemania

martes, 20 de abril de 2010

Uno de los cuatro centrales

Nicolás Otamendi, uno de los cuatro centrales titulares que Diego Maradona utilizará en el Mundial, recuerda el campeonato que obtuvo con Vélez en el Clausura 09 y su experiencia en el seleccionado argentino.

jueves, 25 de marzo de 2010

Axl versión '90 en 2010

Los Guns N Roses, en la continuación de la gira sudamericana del Chinese Democracy World Tour, tocaron ante 45 mil personas que colmaron el estadio de Vélez, tras 17 años de su última visita.


Finalmente la espera llegó a su fin y GNR volvió a presentarse en un escenario de Argentina luego de diecisiete años. Muy distinta era la banda por aquel entonces y muy distinto era el lugar ya que en 1993 fue la cancha de River Plate y en 2010 el estadio de Vélez Sarsfield. Lo único que se mantiene intacto es el alto ego de su líder, que se notó que cuando él lo dispone puede ser el rockstar que fue admirado por sus gritos agudos y corridas de un lado al otro del escenario. La edad no le pesa, todavía sirve y tiene gran presencia.
Realmente lo que se presentó en el José Amalfitani fue Axl Rose como solista, acompañados de unos músicos que ocupaban el lugar de Guns N Roses, solamente por pertenecer a una marca, dado con seguridad a que el mayor porcentaje de personas que asistieron al concierto lo hicieron simplemente por el vocalista, por eso se oyó mucho más el “olé, olé, olé, Axl, Axl”, que el mítico “Guns and Roses, Guns and Roses”.
Lo que rotundamente no se escuchó durante la primera hora de concierto, es decir los primeros diez temas, fue la voz de Axl. Se hacía muy complicado oírlo entonar sus letras, era tapado por la banda como si no se hubiese probado el sonido. Además se lo notaba displiscente y lento, más allá de la mayoría de kilogramos en exceso que posee su cuerpo desde su última visita.
Todo cambió desde que pasó algo que en realidad no cambió, como fue la actitud de la gente. El punto de inflexión fue cuando el público, harto de no escuchar la histeria de los gritos de Axl, comenzó a arrojar botellas y objetos contundentes al escenario desde el campo, cada vez con más frecuencia a medida que avanzaban los temas. Así el frontman llamó al traductor para amenazar con que se iban a ir a su casa. Una película ya vista en el concierto de River en 1992. Luego de un segundo intento, aparentemente el Señor Rose entendió el mensaje y modificó su actitud de manera radical. Ahí si comenzaron sus tonos agudos, a los que pudo llegar y demostró que si se lo propone conserva su forma implacable de cantar y moverse sobre la plataforma, de un lado a otro, a toda velocidad, como en sus mejores tiempos. Y finalmente tuvo la ovación que se merecía, por demostrar lo que todos querían ver.
Cambió su vestimenta a lo largo del concierto. Primero salió con sombrero, lentes, saco y camisa negra. Siguió con camisa rosa de mangas largas y su clásica bandana roja, después un saco bordó y para los bises, apareció con sombrero de cowboy blanco. Faltaron los boxers ajustados y la pollera escocesa, algo que su nueva geometría le impide estéticamente hablando.
Con un sonido más industrial y distorsionado los nuevos integrantes DJ Ashba, Bumblefoot, Richard Fortus, Stinson, Pittman y Ferrer, tuvieron su debut de fuego con el público local. Esta nueva versión no está mejorada, pero también sería injusto crucificarla porque la esencia es completamente diferente. Estos nuevos Guns ya no tienen el hard rock puro y poco les queda de glam, los tiempos y el mercado cambian y si bien Axl no supo adecuarse al mismo, se notó que intenta plasmar con su banda es su gusto alternativo. Lógicamente los temas suenan bastante diferente aunque siguen conservando su mística, pero los yeites y riffs de Slash eran divididos entre dos o incluso los tres violeros, que se turnaban según las canciones, dándoles cada uno su forma que poco respeta el estilo del hombre de galera. Pese a ello sonaron bien y más allá de alguna pifia, que puede pasar, cumplieron un buen espectáculo. La única pregunta que queda por hacerse es si Ashba es DJ, ¿por qué demonios toca la guitarra?
En total fueron 22 temas de variada intensidad, en la extensa lista del recital que duró poco más de dos horas y media, con tres solos de guitarra (uno por cada miembro de la banda) y dos de piano. Sorpresivamente hicieron canciones que no habían realizado a lo largo de la gira, lo que valoriza aún más al recital. Grandes éxitos propios como Don’t Cry, Out Ta Get Me y Patience; y el cover de Pink Floyd, la primera parte de Another Brick In The Wall. Otra curiosidad fue que más allá que presentaban su último trabajo discográfico, hicieron más temas de Apettite For Destruction: ocho del primer cd contra seis del último.
El concierto arrancó dos horas después de lo previsto. Rumores más, rumores vienen, a las 23 10 el escenario quedó a oscuras y una intro tentadora llenó de adrenalina a los presentes hasta que sonaron los primeros acordes de Chinese Democracy, paralelos a la primera explosón de fuegos artificiales de la noche.
Mientras afuera la gente que no pudo ingresar a la cancha, por tener entradas falsificadas o directamente no poseerlas, se enfrentaba con la policía e incendiaba un árbol, adentro el segundo tema que sonaba era Welcome To The Jungle, seguido por otros dos de Apettite, It’s So Easy y Mr. Brownstone.
Luego llegarían Sorry, Better (el tema que peor sonó en la noche, con una guitarra completamente irritada por Ashba), Live and Let Die (antecedido por el solo de Fortus), If the World, Rocket Queen y Streets of Dreams. En estos dos últimos una tormenta de botellas y proyectiles cayó sobre el escenario y dio un giro por completo del concierto.
La mejor parte de la historia empezó con You Could Be Mine (sin solo de batería), Sweet Child (previo solo de DJ Ashba), Another Brick In The Wall, November Rain (con una intro de Axl Rose en el piano), en el cual volvió la old school de los encendedores.
Antes de los bises tocaron el solo de la Pantera Rosa de Bumblefoot, Don’t Cry, Out Ta Get Me, Knockin’ On Heaven Doors y Nightrain.
Para el encore quedaron Madagascar, Whole Lotta Rosie (cover de AC/DC), Patience y el himno final como indica la trayectoria, el cierre a cargo de Paradise City, con un Axl que se colgó una bandera argentina y regaló su silbato al campo.
Hubo un excelente espectáculo con fuegos artificiales, explosiones, chispas y llamaradas de fuego sobre el escenario que parecía diminuto en comparación a los que se acostumbraba a ver en los Guns, con una pantalla a cada lado del escenario y una en el fondo del mismo, mientras había otras mas finas con imágenes en movimiento. También hubo incidentes adentro y afuera del estadio, amenaza de suspensión, marca registrada y esencia gunner de verdad. Y hubo descontrol del público en cada canción vieja, final con papelitos rojos en Paradise City y locura. Mucha locura, el día que Axl llegó a sus tonos de los noventa. Ahora sí, bienvenidos a la jungla.

viernes, 12 de marzo de 2010

Del Monumental al Fortín

El concierto que Guns N' Roses debía realizar el sábado 20 de marzo en River Plate se pasó para el lunes 22 en Vélez Sarsfield, debido a que un estudio de la UBA comprobó que los recitales ocasionan molestias en los vecinos.


La tapa de Appetite for Destruction (1987), el primer disco de Guns and Roses, fue censurada porque se ve explícitamente como un robot acaba de violar a una chica bastante drogada, mientras un demonio aparecía atrás para atacarlos. Siempre polémicos.


Después de esperar 16 años, ocho meses y cuatro días, los fans de la banda liderada por Axl Rose deberán esperar 48 horas más para verlos sobre el escenario en el marco del Chinese Democracy World Tour y será en un estadio diferente al que todos imaginaban, del Antonio Vespucio Liberti de Núñez al José Amalfitani de Liniers.
Casi sobre la hora, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió trasladar de sede el show mediante un estudio de impacto ambiental realizado por la Facultad de Ingieniería de la Universidad de Buenos Aires, que determinó que el pogo de los espectadores ubicados en el campo afectan a los vecinos que viven entre los pisos ocho y once de los edificios cercanos a la cancha, pero que no causan ningún daño a los mismos, ni existen peligros de derrumbes para las casas. Así queda completamente desmentida la versión que circulaba en un correo electrónico, la cual la comparaba exagerada y equívocamente con el terremoto que sufrió Chile.
La gente que vive en las cercanías del estadio, además de quejarse por los ruidos molestos y vibraciones, acusaban la cantidad de autos y la basura que deja la gran masa de gente que concurre al evento.
Los resultados de los estudios de la UBA fueron arrojados tras los espectáculos que brindaron AC/DC (tres en seis días), Metallica (dos en dos) y Coldplay (sólo uno), lo que decretó que los Guns deberían salir de River.
En tanto al cambio de fecha, eso tiene que ver con que el 20 de marzo en la cancha del Fortín se desarrollará el recital de Alejandro Sanz, quien tiene reservado el estadio desde varios meses atrás. Por lo tanto, se definió que GNR tocara el lunes, jornada en la que la banda tenía agendada su presentación en Chile, pero el Estadio Nacional de Santiago que se encontraba en remodelación no fue terminado a tiempo, y sumado al terremoto que aún causa réplicas, serían motivos suficientes para la postergación del show en el país trasandino, algo que se definirá con el correr de los días.
Como Vélez posee 16 mil lugares menos que River, en cuanto a capacidad, la productora que trae a la banda, Time For Fune, resolvió hacer un canje de entradas para las plateas numeradas. Es decir quienes poseen tickets para plateas San Martín y Belgrano, medias y bajas, deberán canjearlas por plateas Norte y Sur, respectivamente, desde el martes, en la cancha de Defensores de Belgrano (Comodoro Rivadavia 1450). Los que hayan adquirido boletos para plateas San Martín y Belgrano alta, también serán canjeadas en el estadio del Dragón, por plateas Sur y Norte altas, respectivamente. En tanto que los que tengan campo y popular podrán ingresar al Fortín sin necesidad de realizar un canje. Se podrán hacer devoluciones de entradas pero siempre en la cancha de Defe, donde no se venderán allí, sino sólo en los puntos de venta.
Con respecto al recital, el telonero gunner será Sebastian Bach, como ya lo hizo durante toda la gira canadiense. El ex vocalista de Skid Row tenía muchas ganas de volver a Argentina, ya que su última visita había sido el 22 de agosto de 1996, en Obras, en el marco del Subhuman Race Tour, con su antigûa agrupación. Mucho tiempo atrás habían rumoreado que Jane's Addiction sería el acompañante de los Guns en su gira sudamericana, pero un Axl enfadado negó todo, vía Twitter.
Los soportes nacionales no tendrán mucho que ver con el hardrock que caracteriza a las otras bandas. El rocanrol de La Mancha de Rolando y el sonido alternativo de Massacre tendrán la díficil tarea de entretener al público a su manera, hasta la llegada de Bach y, posteriormente, el plato fuerte de Axl.
La última vez que Guns N' Roses estuvo en Argentina, en 1993, fue con una columna vertebral totalmente diferente a la que se presentará en Vélez. Ya no están más Slash, ni Duff McKagan (aunque siempre están los rumores que podría volver), ni Gilby Clarke, ni tampoco Matt Sorum. Ahora a Axl lo acompañan DJ Ashba (guitarra, ex Beautiful Creatures), Tommy Stinson (bajo, ex The Replacements), Ron "Bumblefoot" Thal (guitarra), Richard Fortus (guitarra rítmica), Chris Pitman (teclados, que ha colaborado con bandas como Tool), y Frank Ferrer (batería). Quien aún continúa en la formación desde su unión en 1990 es el tecladista Dizzy Reed, quien también se encarga de las funciones del sintetizador.
Pasaron más de 16 años y cada vez que GNR pisa Argentina trae miles de polémicas consigo. En esta ocasión la cancelación de River y el traspaso a Vélez, a una semana del recital. Tal vez el próximo estudio que debería hacer la UBA, sería contabilizar cuantos son los geriátricos que rodean el Monumental.


El tema You Could Be Mine, en Argentina en 1992, debió ser parado porque el público arrojaba objetos contundentes al escenario. Axl ya había detenido el concierto durante Nightrain. Siempre, siempre polémicos.