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Hecho por Alejandro Caruso
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viernes, 24 de junio de 2011

En caída

El seleccionado nacional sub17 perdió 3 a 1 ante Japón. Tiene un pie afuera del Mundial y depende de una serie de resultados, a primera vista imposible. Lejos de la era Pekerman, claro retroceso de 20 años en inferiores.


Durante el mandato de José Pekerman en juveniles, ya sea él mismo el entrenador o tenga a sus colaboradores a cargo de las categorías más pequeñas, un presente como el que vive el sub17 en el Mundial de México sería impensado. No solo por la escasez de fútbol, sino por la irresponsabilidad y la falta de valores con que se porta tan gloriosa camiseta.

Al seleccionado nacional le asestaron una paliza futbolística en dos de los tres partidos de la primera ronda, fue goleado por Francia 3 a 0 y maniatado por Japón en la derrota 3 a 1. Y si bien aún puede clasificar si se dan algunos resultados en las otras zonas podrían entrar como el peor tercero. Pero a la hora del análisis eso no importa.

Si bien la categoría para menores de 17 siempre fue la más esquiva (tan es así que jamás logró ganar un título mundial), lo preocupante en estos tres enfrentamientos fue una total falta de identidad que si se ostentó durante las últimas dos décadas y desde el 2009 viene en picada. Pero si hay algo más grave que eso es el nerviosismo con el que se manejaron en momentos adversos. Ante los asiáticos fue expulsado Matías Montero, de Vélez, por un planchazo descalificador a un rival. Una situación que en la era Pekerman también era descabellada, ya que además del asombro con el que sus dirigidos gobernaban el balón, otra cualidad era el Fair Play, el trofeo que muchas veces obtuvieron por ser los del juego más limpio en los campeonatos. Todo iba de la mano.

Pese a la mala imagen que dejó en primera fase, si se dan un par de resultados todavía se puede clasificar a octavos. Congo no debe ganarle a Corea ni Holanda a México, además que Canadá y Ruanda tienen que empatar. Si todo eso sucede, el juvenil seguirá en el Mundial. Si, un milagro y desde todo punto de vista objetivo sería injusto.

Probablemente quede afuera en primera ronda y si llega a tener la suerte de pasar, sería una hazaña que alcance los cuartos. Estos chicos tendrán revancha en los Panamericanos de Guadalajara, mientras Brasil y Uruguay ganan todos sus partidos y marcan un camino a seguir. No para imitar, si para preocuparse.

Así este proceso de inferiores, con Humbertito Grondona a la cabeza, en vez de imitar al de Pekerman cada vez se asemeja más al sub20 de Mostaza Merlo de 1991. No estamos lejos del papelón asestado por el Portugal de Figo, Joao Pinto y Rui Costa, con la goleada lusa 3 a 0, los incidentes y las expulsiones de Rulo París, Longaniza Pellegrino y Juan Esnaider, que derivó en la suspensión del seleccionado por parte de la FIFA por dos años. Por lo menos fueron dos años sin desilusiones.

jueves, 7 de abril de 2011

Futuro a la vista

El seleccionado nacional sub17 que dirige Oscar Garré se clasificó al Mundial de su categoría y a los Juegos Panamericanos, ambos en este año a realizarse en México. Pese a la derrota con Ecuador por 2 a 1, se vio beneficiado por otros resultados.



En un país donde el exitismo es usado como una religión, en el que la menor falla sea el peor de los crímenes, la Selección Argentina sub17 cumplió el objetivo que fue a buscar al Sudamericano de Ecuador: clasificarse para el Mundial (del 18 al 10 de julio en México) y a los Juegos Panamericanos (del 4 al 30 de octubre en Guadalajara, también México). Para colmo su cometido lo logró a falta de una fecha para la finalización del hexagonal final. Pero a algunos colegas pareció la derrota por 2 a 1 ante el local (con goles de Cevallos y Batioja para el ganador y Pugh para la visita) empañó lo que el cuerpo técnico fue a buscar.
Aunque no fue solamente el pasaje a la Copa del Mundo lo que Garré y sus colaboradores fueron a conseguir. Y ahí es donde el ojo crítico ensañado en ver un mal planteo o un mal partido no puede comprender. Intentaron consolidar una base amplia de jugadores que nutran a la categoría superior y luego a la Mayor. Entonces ahora sí, objetivo cumplido.
Hay un gran caudal de chicos con enorme futuro y tremendas condiciones. Entre los que se destacaron a lo largo del campeonato se debe citar al dúo de jugadores de River que fueron parte de la columna vertebral del equipo titular: Lucas Ocampos, autor de 3 goles, clave para darlo vuelta 4 a 2 a Perú, determinante en el 3 a 0 contra Bolivia y fructífero ya en segunda ronda en el triunfo por 2 a 1 frente Colombia, y Federico Andrada, autor de los mismos tantos que su compañero con la particularidad que dos fueron de penal con un 100% de efectividad. En tanto que Brian Ferreira de Vélez, también es un jugador a tener en cuenta, que mayoritariamente se encargó de las asistencias y trabajo menos lujoso, pero no por eso dejó de brillar.
El único que ya había debutado en Primera, con su corta edad, era Leandro Paredes de Boca, que pese a no tener el campeonato de sus sueños, no le impidió anotarse en el marcador. Y el jugador número 12 más allá de las ironías fue Lucas Pugh, el delantero de River cada vez que le tocó ingresar cumplió, así llegó a los tres gritos. Otro que no fue habitual titular pero mojó en sus ingresos fue Martín Benítez (de esta manera hizo el gol en el triunfo por 1 a 0, en el debut del hexagonal ante Paraguay).
De esta forma se inicia un proyecto que el objetivo está más allá de ganarle a Brasil y volver con el título, sino de que estos jóvenes sigan progresando porque poseen un tremendo potencial. Lo revela que en todos sus partidos disputados al menos marcaron un gol.