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Hecho por Alejandro Caruso
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lunes, 25 de julio de 2011

Paridad sudamericana: casi todos juegan mal

Uruguay salió campeón de la Copa América, tras derrotar 3 a 0 a Paraguay en la final, en River, con goles de Luis Suárez y Diego Forlán (2). Así se consolidó como el más ganador del torneo continental, con 15 conquistas. Argentina presenció una de las ediciones más pobres tanto en lo estadístico como futbolístico.



Uruguay se coronó campeón de América, después de 16 años. Con esto consolidó varios aspectos del espectacular presente que atraviesa todo su fútbol por completo. Cuenta la leyenda que todo comenzó con esa fantástica Copa del Mundo, en Sudáfrica en la que finalizó en la cuarta posición, peleándoles de igual a igual a Holanda y Alemania (muy bien, primer mito derribado: no se arrimó hasta semifinales por el fácil fixture que supuestamente beneficiaba al local, que compartía su grupo).

La respuesta llegó en 2011. El seleccionado juvenil sub20 fue subcampeón del Sudamericano de Perú, en el cual además de asegurarse la clasificación al Mundial de la categoría a jugarse en Colombia, también sacó pasaje a los Juegos Olímpicos de Londres, luego de su participación en Amsterdam 1928. El sub17 accedió por primera vez a la final del Mundial, en la que perdió ante México, el local, aunque de todas formas brilló y goleó en la semifinal a Brasil con un contundente 3 a 0. Pero además en el ámbito local también se revitalizó, ya que Peñarol llegó a la final de la Copa Libertadores, en la que cayó frente al Santos de Neymar (quedará para el futuro si se agigantará aún más la figura del jugador, para llevarlo al nivel del Santos de Pelé).

Al tocuen de la garra ahora se le agrega fútbol. La frialdad de su mayor valuarte individual, Luis Suárez para resolver veloz y correcto, la paciencia y el sacrificio de Forlán quien relegó protagonismo para el “todos para uno y uno para todos”, la velocidad y relevos de Álvaro y Maxi Pereira, sumado a la entrega de Diego Pérez y Árevalo Ríos, desembocaron en el uso del objetivo para ser efectivo en ataque y carecer de deudas en el fondo.

De esta forma noqueó a Paraguay, al que con menos que eso también hubiese derrotado, debido al bajísimo nivel de los guaraníes en todo el campeonato, al que accedieron a la final sin ganar ningún partido (cinco empates, con acceso al last match por penales). Epidemia que pesó en diez de los doce concursantes. Chile fue el otro aprobado. Otros que quedarán satisfechos serán Perú (con un Paolo Guerrero voraz, hambriento de gol, el mejor delantero del torneo y goleador) y Venezuela, quien realizó su mejor campaña y demostró que sus pretensiones son serias.

Los demás, un desastre. De mal en peor. Ni Brasil se salvó, con los 4 penales marrados incluidos frente a Paraguay en cuartos, también formaron parte del papelón que fue esta Copa. Con escaso promedio de gol (el segundo peor de la historia con 2.08) y el estadio en el que se jugaron más partidos (La Plata) con el terreno en un deplorable estado, digno para una cuarta o quinta categoría de fútbol mundial.

¿Qué queda para el local? Que casi le gana al campeón y por momentos lo superó. ¿Entonces sería injusto que Batista abandone su cargo, si su equipo se quedó afuera por penales? Por supuesto que no, Argentina solamente ganó un partido: al sub23 de Costa Rica. Después fue solo Messi, careció de colectividad, nadie se integró y su fulbito no hacía bien a los ojos. Igualmente hay que agradecer que de haber dado la vuelta olímpica, todo seguiría escondiéndose debajo de la alfombra.

Cuando Argentina perdió en primera ronda en el Mundial 2002, se decía que los europeos tenían gran nivel y los sudamericanos eran débiles, por eso el fácil camino a su clasificación. Nueve años después, se habla de que se emparejó el fútbol sudamericano por un notable crecimiento de rendimiento, entre mucho parloteo que eso se evidenció en Sudáfrica cuando 4 de los 8 equipos de cuartos provenían de este continente. Con esta Copa la mentira se acabó. Si se emparejó, fue para atrás. Pánico, ¿las Eliminatorias para Brasil 2014 serán complicadas? De 9 que la juegan, 4 clasificarán directo y uno irá al repechaje. Está todo dicho.

domingo, 17 de julio de 2011

La unión hace la fuerza

Argentina igualó 1 a 1 con Uruguay en los 120 minutos, pero cayó en la tanda de penales por 5 a4 y nuevamente se despidío anticipadamente de una competencia. Diego Pérez había abierto la cuenta para la visita, mientras que Gonzalo Higuaín selló el empate. Muslera, la figura, le contuvo el remate a Tevez desde los once metros.


Estados Unidos 94, Uruguay 95, Bolivia 97, Francia 98, Paraguay 99, Corea Japón 2002… Por penales, sobre la hora, por goleada… Hace 18 años, desde la Copa América de Ecuador 93, que Argentina no logra un título en mayores. Las frustraciones no paran de reiterarse. Se podría repetir un mismo nombre en común, pero también vale aclarar que no todos tiran para el mismo lado y es ahí cuando la unión hace la fuerza. Más allá de que el partido de anoche se haya jugado en Colón (un poco de humor barato a líneas tan duras).

El equipo del Checho Batista tuvo momentos de buen fútbol, pero el trámite del partido con Uruguay fue parejo. Lo mejor que le cayó al partido fue esa paridad que esa historia única del Clásico del Río de la Plata solo puede emparejar. Así se jugó, como las otras más de 150 veces que se vieron la cara: áspero, con pierna fuerte, con graves errores ajenos que virtudes propias.

Allí es cuando quedaron en evidencia las flaquezas defensivas del conjunto local, torpe a la hora de llenarse de faltas cerca del área que Forlán transformaba en puñales al hígado, ya que además jamás resolvieron con solvencia cada bola que provenía del cielo. Tanto Milito como Burdisso demostraron inseguros, en las pelotas aéreas, sin contar las veces que fueron desbordados por un picantísimo Luis Suárez.

En la parte ofensiva Messi, decididamente volcado en el sector derecho, en el cual lastimó y lleno de amarillas a los marcadores, gambeteó, asistió y definió, pero la desgracia se posa sobre él cada vez que se pone la celeste y blanca, o la azul, en el caso de anoche. En Higuaín tuvo su pico más alto, goleador formidable, difícil de marcar y rápido resolvedor. Es el 9 de área, no prueben más. Y si no pudo aumentar su cuenta personal fue porque enfrente tuvo a Muslera, la figura de la noche.

Otra carencia del equipo del Checho fue no hacer sentir el hombre demás que tuvo durante 41 minutos. Que el entrenador pudo haber leído mal el partido es cierto, se necesitaba de Di María para ensanchar el campo. Pastore es de otro planeta, pero entró liviano. Todo análisis con el resultado puesto es fácil, potenciándolo por su falla de conceptos y dejarse llevar por los pedidos del público, el famoso qué dirán. Quedar bien con dirigentes e hinchas.

Aunque es imposible quedar bien con todos. Incluso “el del pueblo”, que se quedaba sin Copa y buscó los micrófonos para tener una charla con el seleccionador para que le de una oportunidad, y fue el que falló el penal. Esta vez, tal vez se excuse por no marcar debido a que jugó de 11, como confesó cuando no se bancó ser suplente ante Costa Rica, en una clara muestra de que juega para él. Igualmente es un intocable se sabe la letra del himno.

En tanto otros entrenadores argentinos, como Martino y Borghi, con supuestos combinados inferiores hacen campañas iguales o mejores que los nuestros, el triunfo por más efímero que sea llegará cuando cometan el sacrificio de unificar la búsqueda. Admitir que el torneo fue pésimo es el primer paso (solamente se ganó un partido a una selección sub23). Mientras cada uno siga salvándose para sí mismo, los fracasos en el seleccionado seguirán. Mientras no se asuman culpas, peores y más frustrantes serán las caídas.

Tanda de penales

martes, 12 de julio de 2011

Transformaciones

Argentina goleó a Costa Rica 3 a 0 y clasificó segundo en el grupo A, para los cuartos de final de la Copa América. Los goles fueron convertidos por Sergio Agüero (2) y Ángel Di María. Genial partido de Lionel Messi, autor de dos asistencias, y Fernando Gago.

Las papas quemaban y apareció el equipo. Si Bielsa fue defenestrado por gran parte del exitismo argentino (hoy reivindicado ya que el tiempo le dio la razón) por haberse vuelto en primera ronda de una Copa del Mundo, ¡imagínense la catástrofe que hubiera sido en una Copa América (donde pasan 8 de 12), en su propia casa! Pero no fue así, el equipo del Checho Batista jugó un gran partido y transformó los insultos de Santa Fe por cariño en Córdoba y avanzó a cuartos de final.

Esta vez la gran cantidad de cambios y esquema surtió el efecto esperado, los pases eran seguidos por movilidad en quienes los ejecutaban, esa fue la gran clave. Toque y desmarque que llevó a una gran conexión de mitad de cancha para adelante, tal punto que en el gol de Di María se llegó a un conteo de 31 pases en forma consecutiva. El amo y señor del mediocampo fue Gago, quien realizó 51 pases correctos en los 45 minutos iniciales, que si Argentina no sacó una ventaja más abultada fue por el esfuerzo desmesurado del equipo sub23 amateur de Lavolpe.

Pero el seleccionado nacional se hacía sentir tanto en posesión como situaciones de gol creadas, solo faltaba que entrara para que se reiterara, como dice aquel dicho que entra una y entran todas. Y de tanto ir y presionar, Agüero capturó un rebote en el arquero Moreira, tras un remate de Gago, para abrir el marcador y traer la calma, para con ello florecer en el juego aún más en el complemento.

Allí fue donde Messi apareció con todo su esplendor, relegando protagonismo al ser actor intelectual de los goles, nexo entre Gago y los delanteros más furtivos que nunca.

Se vio otra cara en el local, un cambio de aire, aportado por el intratable presente del Kun y, por más que no haya estado fino en las definiciones, contar con una referencia en el área como Higuaín también es importante. Potente y solidario, otra preocupación para la defensa rival. Para el disfrute de la gente sobre el final ingresó Pastore, con el pleito liquidado. El déficit fue la producción en ofensiva de la defensa. Zabaleta no trasladó bien el balón, aunque limitadamente llegaba hasta el fondo. Más allá de eso, el visitante no puso en riesgo la valla invicta.

Se hablará que Costa Rica vino con un equipo juvenil que algunos ni siquiera practican la actividad en forma profesional potenciado a que el entrenador era la máquina de frustraciones de Ricardo Lavolpe. Pero en la próxima instancia de no mediar sorpresas, el equipo del Checho se medirá frente Uruguay, la revelación del Mundial pasado y allí tendrá la oportunidad de acallar quienes minimicen esta goleada. De revertir la imagen en esa Santa Fe tan hostil y convertir los insultos por cariño.